LA NOVELA COLECTIVA DE LA GUERRA CIVIL

PARTES DE GUERRA EN LA VANGUARDIA


Pisón reúne voces opuestas para narrar la Guerra Civil

31 autores dibujan un nuevo panorama literario de la contienda
En 'Partes de guerra', confluyen trabajos de, entre otros, Chaves Nogales, Rodoreda, Neville y Matute

La guerra civil española ha inspirado muchas novelas, pero no existe esa gran novela - ni Malraux ni Hemingway-que ejemplifique literariamente el conflicto. Ignacio Martínez de Pisón lo intenta, reuniendo en Partes de guerra (RBA) 35 relatos de 31 autores españoles, de distintas generaciones, ideologías y procedencias, desde Chaves Nogales, Mercè Rodoreda o Edgar Neville hasta Miguel Delibes, Ana María Matute, Bernardo Atxaga o Manuel Rivas. Son cuentos escritos sin resentimiento, buscando la calidad literaria. Hay historias de amor y visiones de la guerra con los ojos de un niño (la edad que tenían sus autores). Predomina el realismo, incluso en escritores como Calders (cuenta un episodio del frente de Teruel) y, sobre todo, el relato del horror. 

¿Ha buscado la equidistancia entre los puntos de vista de los dos bandos?. "Mi idea - dice el antólogo-era que el libro no fuera una simple antología de cuentos sobre la Guerra Civil, sino que los relatos, ordenados cronológicamente según la época en que se sitúa su acción, compusieran un gran fresco del conflicto. Tenía que haber historias de las diferentes partes de España, del frente y la retaguardia, del campo y la ciudad... También de las dos zonas en conflicto. Pero eso no quiere decir que haya buscado la equidistancia. Lo importante era la calidad, y esta abunda más entre los escritores digamos republicanos que entre los franquistas". 

La literatura a veces servía de propaganda política. ¿Cuándo dejaron los escritores de utilizarla? "El componente propagandístico - dice Martínez de Pisón-era significativo. Y ya sabemos que la propaganda suele ser un gran lastre para la literatura...". 

En el libro hay poca épica y más retrato de los efectos morales sobre los comportamientos humanos. "Encontré - dice-muchos relatos en los que la épica estaba presente, pero me parecía que esa épica despedía un tufillo un poco rancio. A lo largo de estas casi quinientas páginas son pocas las veces que la guerra se percibe como una gran epopeya colectiva. Se tiende más bien a mostrar las pequeñas historias de personas de la calle atrapadas en un momento especialmente convulso de nuestra historia. La literatura plantea muchas veces el conflicto entre los destinos individuales y el destino colectivo. También en este libro se plantea una y otra vez. Y los seres humanos se muestran tal como son, tratando de mantenerse a flote, luchando contra las circunstancias o adaptándose a ellas... En efecto, se ve lo mejor y lo peor del ser humano: la solidaridad y la compasión frente al egoísmo, la crueldad, etcétera". 

El realismo es el estilo dominante, acaso porque la contienda fue poco propicia para otros estilos. Un acontecimiento tan abrumador como la Guerra Civil parece que se impone a los escritores con un estilo ya predefinido, el del realismo. Muy pocos autores, tal vez sólo Mercè Rodoreda y Fernando Quiñones, intentan escapar a ese realismo, la primera por la vía del intimismo, el segundo por la de la fantasía. Pero son excepciones. Escritores que, como Calders mismo, no destacaron por su inclinación al realismo se aproximan a este cuando tienen que enfrentarse a un tema como la Guerra Civil. 

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